Una cerradura Nuki puede servir para abrir la puerta sin llaves, que ya está bastante bien, pero también puede hacer algo mucho más interesante: decirle a Home Assistant que tu casa se ponga en guardia. Bloqueas la puerta al salir, Home Assistant comprueba si queda alguien dentro, activa la vigilancia correcta y, si una cámara detecta a una persona, te manda una foto o un vídeo por Telegram.
Esto no va de convertir tu casa en Fort Knox ni de comprar cacharros porque sí. Va de aprovechar un gesto que haces todos los días, cerrar la puerta, para disparar automatizaciones de seguridad con sentido. Eso sí, no te voy a vender la moto: hay varias piezas, hay que entenderlas y hay que probarlas con calma. Si buscas pim pam toma lacasitos, aquí hay algo de trabajo. Si quieres entender cómo montarlo bien, vamos al lío.
Capítulos del vídeo: Nuki y Home Assistant
En el vídeo completo enseño cómo utilizo una cerradura Nuki con Home Assistant para activar vigilancia dentro y fuera de casa. Puedes saltar directamente a cualquier parte desde estos capítulos:
00:00 Vigilancia con Nuki
00:46 Material necesario
02:33 Instalación en Home Assistant
04:15 Nuki por WiFi o Thread
05:37 Vigilancia cuando estás fuera de casa
07:47 Vigilancia cuando estás dentro de casa
09:20 Ejemplo de funcionamiento CASO REAL
12:00 Código descuento Nuki
La idea: que cerrar la puerta active la vigilancia
La gracia de esta automatización no está en la cerradura por separado, ni en la cámara por separado, ni en Telegram por separado. La gracia está en la coordinación. La cerradura Nuki informa a Home Assistant de que la puerta se ha bloqueado o desbloqueado. Home Assistant mira si hay móviles conocidos conectados a la WiFi. La cámara detecta si hay una persona en la zona vigilada. Y Telegram se encarga de avisarte con una foto, un vídeo y, si quieres, botones para actuar.
Esto cambia bastante la forma de pensar una alarma casera. Muchas veces montamos sistemas que dependen de acordarnos de activar un botón. Sales con prisas, cierras, coges a los críos, bajas la basura, miras si llevas el móvil, si llevas cartera, si has apagado algo… y encima tienes que acordarte de poner la casa en modo vigilancia. Pues no. Si ya bloqueas la puerta todos los días, usemos ese gesto.
En mi caso, cuando bloqueo la cerradura Nuki, Home Assistant espera unos minutos y comprueba si queda algún móvil conocido en la red WiFi de casa. Si no queda ninguno, interpreta que estamos fuera y activa la vigilancia exterior. Si todavía hay móviles conectados, interpreta que estamos dentro y activa otra vigilancia distinta, pensada para la noche o para momentos en los que no esperamos a nadie en la terraza.
Ojito a esto porque no estamos hablando de magia. Estamos hablando de estados. Estado de la Nuki, estado de presencia, estado de la cámara y estado de las automatizaciones. Si todo eso está bien diseñado, tu casa puede actuar con bastante cabeza. Si está mal diseñado, tendrás falsas alarmas, avisos inútiles y al final acabarás desactivándolo todo porque te da más guerra que servicio.
Por eso conviene montarlo por partes. Primero integras Home Assistant. Luego integras la cerradura. Después la cámara. Luego los avisos. Y cuando cada pieza funciona de forma fiable, empiezas a unirlas. En el blog ya he hablado de cómo elegir dispositivos seguros para Home Assistant, y este caso es un buen ejemplo: cuanto más local y más predecible sea todo, menos sustos raros tendrás.
Qué necesitas para montar una cerradura Nuki con Home Assistant
Para montar este tinglado necesitas tres piezas principales. La primera es Home Assistant, que hace de cerebro. Puede estar instalado en un Home Assistant Green, en un mini PC o incluso en tu propio ordenador si solo quieres probar antes de comprar nada. Lo importante no es el cacharro, sino que Home Assistant esté funcionando de forma estable y pueda hablar con el resto de dispositivos.
Si todo esto te suena a chino, empieza por lo básico. En programarfacil.com tienes material para aprender a instalar Home Assistant, integrar dispositivos y crear tus primeras automatizaciones sin hacer una inversión inicial rara. No hace falta comprar media tienda para entender el concepto. Primero aprendes, luego ya decides dónde pones los leuros.
La segunda pieza es una cámara que se lleve bien con Home Assistant. Puede ser una Reolink, una Dahua con integración no oficial, una Ezviz compatible o cualquier modelo que permita integrarse de forma decente. Antes de comprar una cámara, busca si tiene integración oficial o si al menos hay una integración mantenida por la comunidad. Comprar primero y mirar después es una forma estupenda de cabrearte contigo mismo.
La cámara no solo tiene que enseñar una imagen. Para esta automatización interesa que pueda detectar personas o que pueda enviar el vídeo a un sistema que lo haga. Aquí entra Frigate, que es lo que utilizo yo porque permite detección local y encaja muy bien con Home Assistant. Si quieres profundizar en esa parte, tienes una guía dedicada a Frigate en Home Assistant, que es justo la pieza que convierte una cámara en algo más útil que una pantalla mirando al patio.
La tercera pieza es la cerradura Nuki. En el vídeo uso una Nuki de quinta generación, y el planteamiento sirve tanto para modelos Smart Lock Pro como para Ultra si los integras correctamente. La cerradura Nuki no es solo el cacharro que mueve el bombín. En este montaje es la señal de entrada. Cuando se bloquea, Home Assistant entiende que algo ha cambiado en la casa y decide qué vigilancia toca activar.
Y hay una cuarta pieza que no siempre se menciona, pero que es importante: la presencia. Necesitas saber si hay alguien en casa. Para eso puedes usar la WiFi del router, integrando el router en Home Assistant y detectando si los móviles conocidos están conectados. No es perfecto, pero es bastante práctico. Depender solo de lo que informa el móvil suele dar problemas por las restricciones de Android e iOS, que hacen lo que les da la gana para ahorrar batería.
Con esto ya tienes el mapa completo: Home Assistant decide, la cerradura Nuki dispara el cambio, la cámara vigila, Frigate o la IA detecta personas, la WiFi ayuda a saber si estás dentro o fuera y Telegram te avisa. Lo único que sale de casa es el aviso. El resto puede funcionar en local, que es justo la filosofía que más me interesa: tu casa, tus datos y tus automatizaciones bajo tu control.
WiFi con MQTT o Matter sobre Thread: dos caminos para integrar Nuki
Para integrar una cerradura Nuki moderna en Home Assistant tienes dos caminos interesantes. El primero es WiFi con MQTT. El segundo es Matter sobre Thread. Los dos permiten comunicación local, que es una parte muy importante de todo esto. Si la automatización de seguridad depende de que una nube de un fabricante esté despierta, responda rápido y no cambie nada justo cuando sales de casa, mal vamos.
MQTT es más sencillo de entender si lo imaginas como un tablón de anuncios dentro de casa. Un dispositivo publica algo, por ejemplo “estoy bloqueada”, y Home Assistant lo lee. Cuando la cerradura Nuki cambia de estado, Home Assistant puede reaccionar. Lo bueno de este camino es que no necesitas un coordinador Thread ni un border router. Activando MQTT desde la app de Nuki y teniendo bien preparado Home Assistant, la integración puede ser bastante directa.
El inconveniente es el consumo. WiFi funciona muy bien para muchos aparatos, pero en dispositivos a pilas suele ser más glotón. La radio WiFi tiene que estar pendiente del router y eso se nota. No significa que no sirva. Significa que conviene saber qué estás eligiendo. Si buscas sencillez y no tienes infraestructura Thread, WiFi con MQTT puede ser la forma más rápida de ponerlo en marcha.
Matter sobre Thread va por otro camino. Thread está pensado para dispositivos de bajo consumo, así que para una cerradura tiene mucho sentido. La pega es que necesitas un border router Thread, que es la puerta de entrada entre esa red y el resto de tu sistema. Si ya lo tienes, yo miraría esta opción con bastante cariño. Si no lo tienes, toca valorar si merece la pena comprarlo solo por esto o si prefieres empezar por MQTT.
En cualquier caso, no te obsesiones con el protocolo como si fuese religión. Lo importante es que Home Assistant sepa cuándo la cerradura Nuki está bloqueada y cuándo está desbloqueada. A partir de ahí puedes disparar automatizaciones. Si quieres ampliar esta parte, en el blog tienes más contexto sobre Matter y Thread en Home Assistant, porque es un tema que va a ir ganando peso en dispositivos de casa.
También conviene revisar la documentación oficial antes de comprar o configurar nada. Home Assistant mantiene información sobre integraciones y compatibilidades en su web, y Nuki también publica documentación técnica sobre sus opciones de integración. En cacharros de seguridad no improvises. Mira compatibilidad, comprueba versiones y haz pruebas con la puerta abierta antes de dar por bueno un sistema que luego vas a usar todos los días.
El resumen en cristiano sería este: si quieres empezar de forma sencilla, Nuki por WiFi con MQTT es una opción muy cómoda. Si ya tienes Matter/Thread montado y quieres cuidar batería, Matter sobre Thread tiene mucho sentido. Los dos caminos sirven para el objetivo del artículo, que es convertir la cerradura Nuki en una señal fiable para activar o desactivar vigilancia en Home Assistant.
Automatización fuera de casa: bloquear, esperar y vigilar
La primera automatización es la de vigilancia fuera de casa. Está pensada para cuando la vivienda se queda vacía. Por defecto la automatización de vigilancia está apagada, y otra automatización se encarga de activarla cuando se cumplen ciertas condiciones. Esto es importante: una automatización puede activar o desactivar otra. No hace falta meter toda la lógica en un único monstruo imposible de mantener.
El disparador inicial es el bloqueo de la cerradura Nuki. Puedes bloquearla con llave, desde Home Assistant, desde la app de Nuki, con el Keypad, con NFC, con huella o con Lock ‘n’ Go. Me da igual el método. Lo que nos interesa es el estado final: la cerradura pasa a bloqueada y Home Assistant se entera.
Después viene la espera. En el vídeo uso cinco minutos. Ese margen sirve para que, si estás saliendo de casa, te dé tiempo a alejarte y a que el móvil se desconecte de la WiFi. Si haces la comprobación al segundo de cerrar, Home Assistant puede pensar que sigues dentro porque tu móvil todavía está conectado. Y entonces activaría la vigilancia equivocada. Pequeños detalles, grandes cagadas.
Pasados esos minutos, Home Assistant consulta si queda algún móvil conocido conectado a la WiFi. Si no queda ninguno, interpreta que la casa está vacía y activa la vigilancia fuera de casa. En mi caso, esa vigilancia usa una cámara que apunta a la terraza de entrada. Cuando Frigate detecta una persona, se lanza el aviso.
El aviso no es un simple “movimiento detectado”, que suele ser la fiesta de los falsos positivos. El aviso incluye una foto en un grupo de Telegram y dos botones de acción: uno para encender una luz de seguridad y otro para activar una sirena. Unos segundos después llega también el vídeo. Así puedo ver qué está pasando y decidir si actúo o si era una situación normal.
Este punto es clave. No siempre quieres que la casa actúe sola. Si estás fuera y alguien se acerca, quizá te interesa ver primero la foto. Puede ser un repartidor, un familiar o alguien que no debería estar ahí. Por eso en vigilancia fuera de casa prefiero tener botones y decidir. Es más razonable que hacer sonar una sirena cada vez que la cámara ve algo con forma humana.
Si quieres ideas de automatizaciones parecidas, puedes echar un ojo a la guía de alarma para segunda vivienda con Home Assistant. No es exactamente el mismo montaje, pero comparte la filosofía: usar sensores y dispositivos que ya tienes para tomar mejores decisiones en vez de depender de una alarma cerrada que no puedes adaptar a tu vida real.
Qué pasa al volver, o cuando entra alguien con permiso
Activar la vigilancia es solo la mitad de la película. La otra mitad es desactivarla bien. Y aquí es donde mucha gente monta automatizaciones demasiado simples: “si se desbloquea la Nuki, apaga vigilancia”. Parece lógico, pero no siempre lo es. ¿Y si entra alguien con permiso mientras tú sigues fuera? ¿Y si un familiar abre para regar las plantas, recoger algo o dejarte un paquete?
Por eso, para desactivar la vigilancia fuera de casa tienen que cumplirse dos condiciones: que la cerradura Nuki se desbloquee y que Home Assistant detecte un móvil conocido conectado a la WiFi. Si se desbloquea la puerta pero no aparece ningún móvil conocido, la vigilancia no se apaga automáticamente. Sigue activa hasta que tú decidas.
Imagina que estás pasando el fin de semana fuera y entra tu suegra, tu hermano o tu cuñado Mariano a regar las plantas. Tiene permiso para entrar, perfecto. Pero eso no significa que la casa tenga que dejar de vigilar. La cerradura se desbloquea, Home Assistant espera un tiempo prudencial y comprueba la WiFi. Si no aparece ningún móvil conocido, te manda una notificación: Nuki desbloqueada y no hay nadie conocido en casa.
En ese mensaje puedes incluir la foto de la cámara y un botón para desactivar la vigilancia manualmente. Si ves que todo está bien, la apagas. Si no te cuadra, la dejas activa. Esto evita un fallo típico: que una entrada autorizada desarme todo el sistema por completo. En seguridad doméstica casera, este tipo de matices importan mucho más que comprar el cacharro más caro del escaparate.
También evita que te lleguen avisos absurdos cuando vuelves tú. Al llegar a casa, normalmente el móvil se conecta a la WiFi antes o durante la entrada. Frigate puede verte cruzar la terraza, pero Home Assistant comprueba que hay un móvil conocido y no te trata como sospechoso. Que tampoco hace falta que tu casa te mande tu propia foto como si fueras un intruso con pinta rara.
Esta parte requiere pruebas. Cada casa tiene una cobertura WiFi distinta, cada móvil se conecta a su ritmo y cada router expone la información de presencia de una manera. Ajusta tiempos. Comprueba cuándo se conecta tu móvil al llegar. Comprueba cuánto tarda en desconectarse al salir. No copies los cinco minutos como si fueran los diez mandamientos. Úsalos como punto de partida.
Y si tu WiFi no te da una presencia fiable, busca alternativas. Puedes combinarla con sensores, con Bluetooth, con la integración del router o con ayudas de la app móvil de Home Assistant. Lo importante es no depender de una sola señal si ves que falla. La domótica útil suele salir de combinar señales sencillas, no de esperar que un único sensor lo resuelva todo.
Vigilancia dentro de casa: menos preguntar y más disuadir
La segunda automatización es la vigilancia dentro de casa. Se activa también cuando bloqueas la cerradura Nuki, pero con una diferencia: al comprobar la WiFi, Home Assistant sí encuentra móviles conocidos conectados. Eso significa que hay alguien dentro. El caso típico es por la noche, cuando cierras la puerta antes de irte a dormir y no esperas que nadie aparezca por la terraza.
Aquí la reacción puede ser diferente. Si estás fuera, quizá tiene sentido mandarte una foto y dejarte decidir si enciendes luces o sirena. Pero si estás durmiendo y una persona aparece de madrugada en la zona vigilada, no quieres que Home Assistant te pregunte con mucha educación si desea usted encender la luz disuasoria. La enciende y punto.
En mi montaje, si se detecta presencia durante la vigilancia interior, las luces empiezan a parpadear durante unos segundos, luego se quedan encendidas y después se apagan. La idea no es montar una discoteca, sino dejar claro que la casa ha visto algo. Una luz que se enciende de golpe puede disuadir bastante más que una notificación que tú ves diez minutos después porque estabas frito.
Con la sirena sería mucho más prudente. Yo no la activaría automáticamente al principio. Primero hay que estar muy seguro de que no tienes falsos positivos. Una luz que se enciende molesta poco. Una sirena a las tres de la mañana puede arruinarte la noche, la de tu familia y la de medio vecindario. Vamos a hacer domótica, no a declarar la guerra al bloque.
También se envía foto y vídeo por Telegram para que quede constancia de lo ocurrido. Aquí Telegram funciona como registro y aviso. Si pasa algo, tienes material. Si ha sido una falsa alarma, también te sirve para ajustar la automatización. Quizá hay una sombra, un reflejo, una zona mal configurada o una detección demasiado sensible. Sin imágenes es mucho más difícil saber qué ha pasado.
Para desactivar esta vigilancia interior basta con desbloquear la cerradura Nuki. Aquí no hace falta comprobar móviles, porque el supuesto de partida era que estabas dentro. Si te levantas por la mañana, desbloqueas la puerta y la vigilancia interior se apaga. Simple, que bastante tenemos ya con despertarnos como para hacer un ritual domótico antes del café.
Además, siempre deberías dejar una salida manual. Un botón en el panel de Home Assistant para activar o desactivar vigilancia, una entidad visible, un ayudante o lo que mejor encaje en tu sistema. Las automatizaciones están para ayudarte, no para secuestrar tu casa. Si un día tienes invitados, obras, una entrega rara o cualquier situación especial, necesitas poder tomar el control sin pelearte con YAML a las tantas.
Telegram, cámaras y descuentos: detalles que conviene rematar
Los avisos por Telegram son una de esas cosas que parecen accesorias hasta que las pruebas bien. No es lo mismo recibir una notificación de texto que recibir una foto, un vídeo y botones de acción. La notificación de texto te obliga a abrir Home Assistant, buscar la cámara, mirar qué ha pasado y decidir. Con Telegram puedes tener todo en el mismo mensaje y actuar desde ahí.
Para hacerlo necesitas crear un bot de Telegram, integrarlo con Home Assistant y preparar automatizaciones que envíen mensajes multimedia. No lo desarrollo aquí porque se nos iría el artículo a una enciclopedia, pero el flujo general es ese. Bot, chat o grupo, permisos, servicio de notificación y automatización. Si ya estás en la lista de Programarfacil, puedes pedirme el tutorial específico de Telegram y te lo paso.
Con las cámaras pasa algo parecido. No todas valen igual. Para una automatización de seguridad me interesan cámaras que se integren bien, que permitan acceso local si es posible y que no dependan de una nube opaca para cada cosa. En el blog tienes también una guía sobre cámaras de seguridad para casa, porque aquí es muy fácil comprar barato y acabar pagando en tiempo, frustración y mandangas varias.
Otro detalle: esta idea no es solo para chalets o casas con terraza. También sirve para pisos. En vez de una cámara exterior puedes usar sensores de movimiento, sensores de presencia, sensores de puerta o una cámara interior colocada con cabeza y respetando la privacidad de la familia. La lógica sería la misma: la cerradura Nuki cambia de estado, Home Assistant comprueba presencia y decide qué vigilancia activar.
Y sí, el vídeo está patrocinado por Nuki. Lo digo claro porque estas cosas hay que decirlas. Acepté hacerlo porque Nuki lleva años fabricando cerraduras inteligentes y porque es la cerradura que uso en mi casa. Yo no pongo cualquier cosa en la puerta donde viven mis hijos y mi bellísima esposa. Si recomiendo algo, al menos tiene que pasar por mi propia casa.
Además, Nuki ha dejado un descuento del 15% válido hasta el 31 de octubre de 2026. El código es HOMEASSISTANTFACIL. Si estás valorando una cerradura Nuki para integrarla con Home Assistant, ahí tienes el regalito. Compres o no compres, quédate con la idea importante: una cerradura inteligente no tiene por qué ser solo una forma cómoda de abrir. Puede ser una señal de seguridad muy potente.
Antes de cerrar, una advertencia de señor pesado: prueba todo sin asumir que funciona. Haz pruebas estando en casa. Simula salidas. Simula entradas. Comprueba qué mensaje llega, qué foto manda, cuándo se activa la luz y cuándo se apaga. Una automatización de seguridad tiene que ganarse tu confianza. Y la confianza no se gana con una demo bonita, se gana fallando poco durante días normales.
Conclusión: una cerradura Nuki puede ser el interruptor de seguridad de tu casa
La cerradura Nuki abre y cierra la puerta, sí. Pero integrada con Home Assistant puede hacer algo bastante más útil: activar la vigilancia adecuada según estés dentro o fuera de casa. Bloqueas, Home Assistant espera, mira la WiFi, decide el modo y deja las cámaras o sensores trabajando. Desbloqueas, comprueba si has vuelto tú o si ha entrado alguien con permiso, y actúa en consecuencia.
No es una automatización de cinco minutos. Tienes que integrar bien la Nuki, elegir una cámara compatible, configurar detección de personas, preparar Telegram y ajustar la presencia por WiFi. Pero cuando todo encaja, la casa deja de depender de que te acuerdes de pulsar un botón. Un gesto normal, cerrar la puerta, se convierte en la orden para ponerse en guardia.
Y esa es la domótica que me interesa. No la que presume de lucecitas, sino la que resuelve algo concreto en tu vida diaria. Sales de casa, se activa la vigilancia exterior. Te vas a dormir, se activa la vigilancia interior. Vuelve alguien conocido, se desactiva. Entra alguien con permiso mientras estás fuera, tú decides. Sin mandangas varias, pero entendiendo lo que estás haciendo.





