Cierras la puerta de la casa de la playa, metes las maletas en el coche y, cuando llevas cincuenta kilometros de autovia, aparece la pregunta puñetera: ¿y si pasa algo mientras no estoy? Una alarma segunda vivienda no tiene por que ser una instalacion profesional de miles de euros, ni un segundo servidor, ni una VPN que terminas odiando antes de Semana Santa.
Lo que vamos a montar aqui es mas sencillo: sensores Shelly para saber si alguien abre una puerta, si aparece agua donde no debe, si hay humo, y algunos dispositivos para que la casa no parezca un decorado abandonado durante meses. Y si ya utilizas Home Assistant en tu vivienda habitual, vamos a rematar la faena metiendo esa casa remota dentro de tu panel, aunque este a cuatrocientos kilometros.
Agarrate los machos, porque esto tiene una parte muy maja y tambien tiene peajes. La gracia no esta en venderte que esto sustituye a una alarma profesional. La gracia esta en dejar de no saber.
Capitulos del video: Dejé mi casa de la playa VACÍA: así sé si pasa algo desde 400 km
En el video completo tienes el montaje explicado paso a paso. Puedes saltar directamente a la parte que mas te interese:
00:00 El sudor frío del kilómetro cincuenta
01:14 Misión 1: que nadie entre sin que te enteres
02:27 Misión 2: agua y humo, los enemigos silenciosos
04:09 Por qué las sirenas propias lo cambian todo
04:48 Misión 3: simular presencia sin parecer un robot
06:19 El gateway Bluetooth que ya habías comprado
07:32 El peaje: Internet, router y nube
09:10 Shelly Cloud DIY en Home Assistant
10:37 El vigilante del vigilante
11:28 Lo que le falta a este sistema
12:47 Cuéntame qué te quita el sueño
Alarma segunda vivienda: el problema no es solo que entren
Cuando alguien habla de una alarma segunda vivienda, casi todos pensamos en lo mismo: que no entre nadie. Y si tienes un apartamento en la playa, una casa en el pueblo o la vivienda de tus padres vacia durante semanas, es normal. Puerta abierta cuando no deberia haber nadie dentro equivale a susto gordo. Pero si te quedas solo con esa parte, te dejas fuera media pelicula.
Una segunda vivienda puede darte tres tipos de disgustos. El primero es el evidente: una puerta o una ventana que se abre. El segundo es el silencioso: agua. Un latiguillo, un termo, una lavadora o el vecino de arriba deciden alegrarte el trimestre y tu no te enteras hasta que vuelves en abril. El tercero es el que da mas respeto: humo o fuego lento en una regleta, un cargador o un electrodomestico que se queda conectado.
La clave de este sistema no es blindar la casa como si fuera Fort Knox. La clave es tener informacion temprana. Si pasa algo un martes de octubre, quiero saberlo ese martes de octubre, no seis meses despues cuando abra la puerta y me encuentre el suelo levantado, el techo hinchado o la instalacion hecha un cuadro.
Por eso vamos a usar dispositivos Shelly. No porque sean magia, sino porque permiten montar una solucion bastante practica sin instalar otro Home Assistant en la segunda vivienda, sin abrir puertos en el router, sin depender de una VPN y sin convertir un problema sencillo en otro puto lio. Enchufar, configurar, crear alarmas y recibir avisos. Esa es la filosofia.
Si ya vienes del mundo Home Assistant, esto te sonara a medias. Shelly y Home Assistant se llevan muy bien cuando estan en la misma red local. De hecho, en programarfacil.com ya hemos hablado muchas veces de elegir dispositivos seguros para Home Assistant que funcionen en local. El problema aparece cuando esos dispositivos estan en otra casa, colgados de otro router y en otra ciudad. Ahi Home Assistant, por defecto, ni los huele.
Ese es el reto: montar una alarma segunda vivienda sencilla, que avise por la nube de Shelly, que tenga capas locales donde tenga sentido y que, ademas, pueda aparecer dentro del Home Assistant de tu vivienda habitual. No sera perfecto. Pero sera infinitamente mejor que cerrar la puerta en agosto y rezar hasta Semana Santa.
Primera capa: saber si alguien abre la puerta
Empezamos por lo mas obvio. Si una casa deberia estar vacia durante tres meses y alguien abre la puerta, no quiero una notificacion educada escondida entre correos, memes y ofertas del supermercado. Quiero que el movil se ponga serio. Para eso tiene sentido colocar un sensor de apertura en la entrada principal.
En este montaje la pieza elegida es un Shelly BLU Door/Window. Su funcionamiento es el clasico: una pieza va pegada en la puerta y la otra en el marco. Mientras estan juntas, la puerta esta cerrada. Cuando se separan, el sensor detecta apertura y genera el evento.
En una vivienda habitual esto puede ser una fiesta de falsas alarmas. Sales tu, alarma. Sale tu hijo, alarma. Sale tu pareja, otra alarma. En una segunda vivienda vacia, sin embargo, el criterio cambia por completo. Si nadie deberia entrar, una apertura ya es informacion critica. No necesariamente significa robo, porque puede ser un familiar, el administrador o alguien autorizado, pero si significa que quieres enterarte.
Este mismo planteamiento vale para ventanas, puertas de terraza, trasteros o accesos secundarios. No hace falta llenar la casa de sensores como si estuvieras defendiendo una base militar. Empieza por los puntos que de verdad importan. Puerta principal. Terraza si es accesible. Ventana baja si la vivienda esta en una planta complicada. Menos cacharros, pero mejor puestos.
Ahora viene el detalle tecnico importante: este sensor funciona por Bluetooth. Y el Bluetooth esta muy bien para lo que esta muy bien, pero no atraviesa cuatrocientos kilometros, ni aunque le pongas ojitos. Necesita una pasarela cerca que recoja esa señal y la lleve a Internet. Dicho asi parece que toca comprar otro cacharro, pero en este caso hay truco bueno.
Algunos dispositivos Shelly alimentados por corriente pueden actuar como gateway Bluetooth. Es decir, el mismo enchufe inteligente o modulo que uses para encender una lampara puede hacer de puente para el sensor de puerta. Asi tu alarma segunda vivienda no empieza comprando una centralita dedicada, sino aprovechando un dispositivo que probablemente ya ibas a poner para simular presencia o controlar una luz.
La idea practica queda asi: sensor en la puerta, Shelly alimentado cerca haciendo de gateway, cuenta de Shelly Cloud y alarma configurada para avisar cuando cambie el estado. No es una central receptora. No es una alarma de grado profesional. Es un sistema de aviso temprano. Y para muchas segundas viviendas, esa diferencia ya cambia la pelicula.
Agua y humo: los sustos que trabajan en silencio
El ladron con palanqueta da miedo porque lo visualizamos muy facil. Pero una fuga de agua en una casa vacia puede ser bastante mas destructiva. Un latiguillo no necesita mala leche, ni nocturnidad, ni alevosia. Solo necesita romperse un jueves cualquiera de noviembre y ponerse a trabajar mientras tu estas tan tranquilo en tu casa habitual.
Siempre aparece la respuesta rapida: “Luis, cierras la llave general y asunto resuelto”. Perfecto. Hazlo. Pero eso no te protege del vecino de arriba, ni de una entrada de agua externa, ni de ciertos puntos que queden fuera de tu control. Si el problema viene de otra vivienda, la proxima vez que abras la puerta puede darte un parraque.
Por eso una alarma segunda vivienda deberia contemplar sensores de inundacion. En el ecosistema Shelly tiene sentido mirar un Shelly Flood Gen4 o equivalente, colocado en zonas calientes: debajo del fregadero, cerca del termo, junto a la lavadora, en un baño con historico de problemas o en cualquier punto donde una fuga pueda empezar sin que nadie la vea.
La ventaja de estos sensores es que no necesitan grandes instalaciones. Los añades a la aplicacion, configuras la WiFi, les pones un nombre claro y los agrupas en una estancia tipo “Casa Pueblo” o “Casa Vacaciones”. Parece una tonteria, pero nombrar bien los dispositivos evita sustos raros despues. No es lo mismo recibir “sensor 4 detecta agua” que “Agua bajo fregadero Casa Pueblo”.
Con el humo pasa algo parecido, pero con mas respeto. A cuatrocientos kilometros no hueles una regleta que se calienta, un cargador cutre o un aparato que empieza a hacer cosas feas. Un detector de humo fotoelectrico, como el Shelly Plus Smoke, esta pensado precisamente para detectar ese fuego lento que puede estar horas ardiendo sin llama antes de liarla de verdad.
Aqui hay un detalle que para mi es importante: tanto los sensores de inundacion como el detector de humo pueden tener sirena propia, y en el caso del detector de humo hablamos de un equipo certificado segun la norma EN 14604. Eso significa que el pitido no depende de que haya WiFi, ni de que funcione la nube, ni de que tu movil tenga cobertura justo en ese momento. Pita porque esa es su funcion.
Esta capa local no sustituye a los avisos remotos, pero los complementa de maravilla. Si hay humo y el vecino esta cerca, escuchara la sirena. Si hay agua y Shelly Cloud esta accesible, recibiras aviso. Si ademas lo integras con Home Assistant, podras montar automatizaciones mas completas. Cinturon y tirantes, chapapote. En una casa vacia, la redundancia no es postureo: es tranquilidad.
Si te interesa este enfoque aplicado a electrodomesticos concretos, tienes un ejemplo muy relacionado en el articulo sobre lavadora inteligente con Home Assistant, notificaciones y proteccion anti-inundacion. Cambia el escenario, pero la filosofia es la misma: detectar pronto para reaccionar antes de que el problema crezca.
Simular presencia sin convertir la casa en una discoteca
La tercera pata de una alarma segunda vivienda casera no es detectar, sino disuadir un poquito. No vamos a convertir la casa en un bunker, pero si podemos evitar que desde fuera parezca que lleva tres meses abandonada. Y para eso no necesitas montar la NASA. Una lampara bien controlada puede hacer mas de lo que parece.
La forma mas simple de empezar es un Shelly Plug. Lo enchufas, conectas una lampara y en dos minutos tienes algo util. Tambien sirve para controlar otros aparatos, siempre que respetes la potencia maxima soportada. Si quieres actuar sobre una luz de techo, puedes ir a un modulo tipo Shelly 1 Mini. Para persianas o toldos motorizados, un Shelly 2PM encaja mejor.
Pero si tuviera que elegir una primera compra para probar el sistema en una segunda residencia, empezaria por el enchufe. Es poco invasivo, no requiere tocar cables y te permite validar el flujo entero: añadir dispositivo a Shelly, conectarlo a la WiFi de la vivienda remota, asignarlo a una estancia y crear escenas desde la aplicacion.
Las escenas de presencia deben tener un poco de sentido comun. Una luz se enciende por la tarde. Otra se apaga mas tarde. Una persiana se abre un poco por la mañana y baja por la noche. Hasta ahi bien. Lo que no quieres es que todos los dias, a las 19:00:00, se encienda exactamente la misma lampara, durante exactamente el mismo tiempo, con la precision emocional de un PLC Siemens.
Varia horarios, combina dias de la semana y no automatices todo como si estuvieras coreografiando un musical. La intencion es que alguien que mire desde fuera no vea un cartel luminoso que diga “lleva tres meses vacia”. Nada mas. Y nada menos.
Si quieres profundizar justo en esta parte, tienes un articulo especifico sobre simular presencia con Home Assistant usando cortinas, persianas y luces. En una vivienda habitual lo puedes hacer todo mas fino desde Home Assistant. En una segunda vivienda, con Shelly Cloud, puedes empezar de forma mas sencilla y sin tocar el router.
Y ahora viene la jugada bonita: ese enchufe o modulo que has puesto para simular presencia puede hacer un segundo trabajo. Puede actuar como pasarela Bluetooth para el sensor de puerta. Asi que el dispositivo que enciende la lampara por la tarde tambien ayuda a que el sensor de apertura llegue a la nube de Shelly. Dos trabajos con un solo cacharro. Pim pam, toma lacasitos.
El gateway Bluetooth que ya habias comprado
Volvamos al sensor de puerta. Hemos dicho que funciona por Bluetooth y que necesita una pasarela. En el mundo Shelly, muchos dispositivos alimentados por corriente tienen dos radios: WiFi y Bluetooth. La WiFi los conecta a la red de la casa. El Bluetooth les permite escuchar sensores cercanos y hacer de puente.
Esto es especialmente interesante en una segunda vivienda porque reduce cacharros, enchufes ocupados y puntos de fallo. Si ya has puesto un Shelly Plug para una lampara o un modulo para una luz, puedes entrar en su configuracion, activar el control de dispositivos Bluetooth y emparejar el Shelly BLU Door/Window. A partir de ahi, el estado de la puerta puede viajar hasta Shelly Cloud.
No conviene esconder este punto: la ubicacion importa. Bluetooth no es magia. Si pones el gateway en una punta de la casa y el sensor en la otra, con muros de por medio, igual empiezan los problemas. Coloca el dispositivo puente razonablemente cerca del sensor o prueba cobertura antes de darlo por cerrado. Mejor perder diez minutos ahora que descubrir en enero que aquello iba fino solo cuando estabas al lado.
Una vez emparejado, no tiene sentido estar abriendo la aplicacion cada cinco minutos para ver si la puerta sigue cerrada. Eso no es domotica, eso es ansiedad con iconos bonitos. Lo que quieres es una alarma. En la app de Shelly puedes crear una regla para que, cuando el sensor detecte apertura, te envie una notificacion potente al movil.
Esta parte es la que convierte un sensor suelto en una alarma segunda vivienda razonable. No te da una patrulla en la puerta. No avisa automaticamente a la policia. Pero te permite llamar a un vecino, revisar una camara si la tienes, pedir a un familiar que se acerque o simplemente confirmar si era una entrada autorizada. Lo importante es que ya no estas a ciegas.
Mi recomendacion practica es separar nombres y estancias. No mezcles los dispositivos de tu vivienda habitual con los de la casa remota como si fueran todos iguales. Crea una estancia “Casa Pueblo”, “Apartamento Playa” o “Casa Vacaciones”. Despues nombra los dispositivos de forma aburrida pero clara: “Puerta entrada”, “Agua termo”, “Humo salon”, “Lampara presencia”. Lo aburrido, en domotica, suele ahorrar hostias.
Con esto ya tienes una primera version funcional: puerta, agua, humo, presencia y avisos. Pero antes de venirnos arriba conviene mirar la letra pequeña. Porque existe. Y es mejor verla ahora, con cafe, que descubrirla cuando la casa lleva dos semanas desconectada.
El peaje: Internet, router y nube de Shelly
Este sistema necesita Internet en la segunda vivienda. Fibra, 4G, 5G, lo que sea, pero Internet. Si no hay conexion, los avisos remotos no salen. Las sirenas locales podran sonar, pero tu movil no se va a enterar por ciencia infusa. Parece obvio, pero conviene escribirlo en grande porque muchas decepciones domoticas vienen de ignorar lo basico.
Ademas, el router debe volver a funcionar solo despues de un corte electrico. Esto es mas importante de lo que parece. Si se va la luz en enero, vuelve cinco minutos despues y el router se queda medio tonto, has construido la alarma segunda vivienda mas inutil de la provincia. Todo perfecto en teoria, todo muerto en la practica.
Hay formas de vigilar o reiniciar routers que se quedan bloqueados, por ejemplo con enchufes inteligentes o watchdogs externos, pero la idea de fondo es sencilla: no basta con que el sistema funcione el dia que lo instalas. Tiene que recuperarse solo de cortes electricos, microcortes y reinicios raros. En una casa donde no vive nadie, no puedes depender de “ya lo desenchufo y lo vuelvo a enchufar”.
El segundo peaje es la nube. Para hacerlo como lo estamos planteando aqui, sin VPN, sin servidor remoto y sin tocar el router, hay que pasar por Shelly Cloud. Si eres de los que prefiere todo local, te entiendo perfectamente. De hecho, la filosofia habitual de Home Assistant va justo por ahi: cuanto mas local y menos dependencia del fabricante, mejor.
Pero aqui estamos hablando de una vivienda en otra red. Puedes montar una VPN entre casas, instalar otro servidor Home Assistant alli, usar una red avanzada o complicarte todo lo que quieras. Se puede. Por supuesto. Pero entonces ya no estamos en la categoria “enchufar, configurar y dormir un poco mas tranquilo”. Estamos en otra liga.
Y voy a ser sincero: en mi cabeza no cabe otro puto servidor de Home Assistant para cada vivienda remota. Para una segunda residencia prefiero aceptar el peaje de la nube si eso me da una solucion sencilla, entendible y mantenible. No porque la nube sea mi religion, sino porque a veces hay que elegir el compromiso menos malo.
Eso si: aceptar Shelly Cloud no significa apagar el cerebro. Mantendria las sirenas locales, las alertas directas de Shelly y, si tengo Home Assistant, montaria una capa adicional de supervision. No se trata de confiarlo todo a una unica pieza. Se trata de construir varias capas sencillas para que, si una falla, no se caiga todo el castillo.
Meter la casa remota dentro de Home Assistant
Ahora viene la parte divertida para quien ya utiliza Home Assistant. La integracion oficial de Shelly funciona muy bien en local. Home Assistant descubre los dispositivos que estan en tu red, habla con ellos y puedes controlarlos sin depender de la nube para muchas operaciones. Fantastico. Pero si los Shelly estan en otra casa, en otra red y detras de otro router, tu Home Assistant no los ve.
Para salvar ese salto sin montar VPN podemos usar una integracion de la comunidad llamada Shelly Cloud DIY, disponible desde HACS. La idea es que Home Assistant consulte Shelly Cloud cada cierto tiempo y traiga a tu instalacion los dispositivos de esa cuenta. De repente, la puerta de la casa del pueblo, el sensor de agua del termo o la lampara del apartamento aparecen dentro del mismo Home Assistant que tienes en tu vivienda habitual.
Si no conoces HACS, hablamos de una tienda comunitaria de integraciones y complementos para Home Assistant. Conviene usarla con cabeza, porque no todo lo comunitario tiene el mismo mantenimiento ni las mismas garantias. Pero para ciertos casos abre posibilidades que la instalacion oficial no cubre. Y una alarma segunda vivienda con dispositivos Shelly remotos es uno de esos casos.
El proceso general es: instalar la integracion desde HACS, reiniciar Home Assistant, añadir la integracion desde Ajustes, introducir los datos de API de Shelly y seleccionar los dispositivos que quieres importar. No hace falta traer toda tu cuenta si no quieres. De hecho, yo seleccionaria solo los dispositivos de la segunda vivienda para mantener el sistema limpio y entendible.
Mucho ojo con la clave de API de Shelly. No es “un codigo cualquiera”. Es una llave muy poderosa sobre tus dispositivos. No la enseñes en un video, no la pegues en un foro, no la mandes por WhatsApp y no la guardes en documentos compartidos alegremente. La domotica es muy divertida hasta que publicas tus llaves maestras por accidente.
La integracion consulta la nube periodicamente. Por defecto puede configurarse con intervalos cortos, por ejemplo cada 5 segundos, suficiente para ver cambios de estado razonablemente rapido. No es lo mismo que una integracion local pura, porque hay una nube en medio, pero para saber si se ha abierto una puerta a cientos de kilometros cumple muy bien su papel.
Cuando todo esta configurado, la magia cotidiana aparece: abres Home Assistant y ves dispositivos que no estan en tu casa. La puerta de la segunda vivienda. El detector de agua. La lampara de presencia. Unos cacharros que estan fisicamente en otra provincia, pero que puedes usar en paneles, automatizaciones, historiales y avisos como cualquier otro sensor. Si quieres contexto general sobre el ecosistema, tienes aqui mas contenido de Home Assistant y sus novedades.
Aqui es donde la alarma segunda vivienda deja de ser “la app de Shelly me avisa” y pasa a formar parte de tu sistema domotico principal. Puedes mandar notificaciones por los canales que ya usas, registrar historicos, combinar condiciones y crear paneles especificos para la casa remota. Y eso, para los que vivimos dentro de Home Assistant mas de lo razonable, es mandanga de la buena.
Automatizaciones: vigilar al sistema que vigila la casa
Para mi, esta es la parte que mas sentido le da al montaje. Que una alarma suene en mitad de la noche es una faena. Pero que no suene porque lleva tres semanas sin funcionar y tu no lo sabes es bastante peor. Por eso no basta con vigilar la casa. Tambien hay que vigilar al sistema que vigila la casa.
Home Assistant permite crear automatizaciones para detectar ese tipo de problemas. Si el sensor de la puerta se queda sin bateria, aviso. Si el detector de agua desaparece, aviso. Si todos los dispositivos de “Casa Pueblo” pasan a no disponibles durante varios minutos, aviso. Puede haberse caido Internet, puede haberse ido la luz o puede haberse quedado frito el router. Me da igual la causa inicial. Lo importante es enterarme.
Una automatizacion sencilla podria vigilar el estado de disponibilidad de varios dispositivos. Si todos pasan a “unavailable” durante mas de diez minutos, mandas una notificacion al movil. No hace falta disparar sirenas ni despertar a medio barrio por un microcorte de treinta segundos. Pero si la casa remota lleva un rato sin dar señales de vida, quiero saberlo.
Otra automatizacion util es la de bateria baja. Los sensores a pilas son comodisimos, pero tienen una condicion: se agotan. Si el sensor de puerta baja del 20 %, aviso. Si el sensor de inundacion baja del 20 %, aviso. Y si sabes que no vas a volver a la vivienda hasta dentro de meses, ese aviso te permite pedir a alguien que cambie la pila o planificarlo antes de que el sistema se quede cojo.
Tambien puedes crear un panel especifico para la segunda vivienda. Nada espectacular: puerta, sensores de agua, humo, ultimos cambios, disponibilidad, bateria y estado de las luces de presencia. Un panel aburrido, claro y facil de revisar. En estos casos, la interfaz bonita esta bien, pero la claridad gana. Si algo falla, quieres verlo rapido.
Si ya estas jugando con automatizaciones modernas, te puede interesar el articulo sobre automatizaciones en Home Assistant. Para este montaje no necesitas nada exotico: estados, tiempos, condiciones y notificaciones. Lo de toda la vida, pero aplicado a una vivienda que no puedes revisar cada dia.
Esta capa cambia por completo la sensacion. Ya no solo sabes si alguien abre la puerta. Sabes si el sistema encargado de avisarte sigue vivo. Y esa diferencia, en una alarma segunda vivienda, vale oro. Porque el miedo real no es solo que pase algo. El miedo real es que pase algo y nadie se entere.
Que dispositivos pondria para empezar
Si tuviera que montar una version inicial sin volverme loco, empezaria con pocos dispositivos y bien elegidos. La tentacion domotica es llenar la cesta como si no hubiera mañana, pero una segunda vivienda necesita fiabilidad, no una feria de sensores. Menos piezas, mejor ubicadas y con una funcion clara.
- Sensor de puerta: para saber si se abre el acceso principal cuando la casa deberia estar vacia.
- Sensor de inundacion: bajo fregadero, termo, lavadora o punto problematico.
- Detector de humo: especialmente cerca de zonas con regletas, aparatos o cuadro electrico, respetando las recomendaciones del fabricante.
- Shelly Plug: para una lampara de presencia y, si el modelo lo permite, como gateway Bluetooth.
- Modulo para luz o persiana: solo si tienes claro que lo necesitas y la instalacion electrica lo permite.
Con eso ya puedes cubrir intrusion basica, agua, humo, presencia y conectividad Bluetooth. No es poco. Luego, si el sistema funciona bien y ves que te aporta tranquilidad, puedes añadir mas sensores en ventanas, otro detector de agua o control de persianas. Pero primero valida la base.
Tambien conviene pensar en la alimentacion. Los sensores a pilas son muy comodos para puertas, ventanas y agua, pero un gateway Bluetooth o un enchufe inteligente dependen de corriente. Si se va la luz, dejan de comunicar. Por eso el detector de humo con sirena propia es tan importante: mantiene una capa de seguridad local aunque la conectividad falle.
En cuanto a ubicaciones, no pondria sensores al tuntum. Puerta principal primero. Agua donde mas daño pueda hacer. Humo donde tenga sentido segun estancias y recomendaciones del fabricante. Lampara de presencia visible desde fuera, pero sin parecer una discoteca. Y gateway Bluetooth cerca del sensor que deba escuchar.
La configuracion en la aplicacion tambien deberia seguir una logica. Estancia unica para la casa remota, nombres claros y alarmas separadas. Una alarma para apertura. Otra para agua. Otra para humo. Si todo se llama igual, cuando llegue el aviso en el movil vas a perder segundos entendiendo que ha pasado. Y esos segundos, cuando estas a cientos de kilometros, no apetecen.
Por ultimo, prueba el sistema antes de irte. Abre la puerta y comprueba que llega la alarma. Moja con cuidado el sensor de agua segun indique el fabricante y comprueba aviso. Testea el detector de humo con su boton de prueba. Apaga y enciende el router para ver si vuelve solo. Una alarma segunda vivienda no se da por instalada hasta que ha fallado un poco delante de ti y sabes como se recupera.
Lo que esta solucion no es
Vamos a poner las cartas encima de la mesa. Esto no es una alarma profesional. No hay una central receptora monitorizando tu vivienda 24 horas. No hay protocolo automatico de verificacion. Nadie va a llamar a la policia por ti porque un sensor Shelly haya cambiado de estado. Si necesitas ese nivel de servicio, contrata una alarma profesional y listo. No pasa nada.
Lo que estamos montando aqui es un sistema de informacion temprana. Te da ojos y oidos en una vivienda donde no estas. Te permite reaccionar antes. Te permite llamar a alguien. Te permite saber si hay agua, humo, una puerta abierta o un sistema caido. Y para muchisima gente, esa informacion ya es justo lo que faltaba.
Tampoco conviene olvidar que Shelly Cloud DIY es una integracion de la comunidad. Hoy puede funcionar muy bien y mañana Shelly puede cambiar algo en su API. Si eso ocurre, la integracion puede dejar de funcionar hasta que el desarrollador la adapte. Esto no invalida el montaje, pero obliga a no depender de una unica pieza para todo.
Por eso mantendria activadas tambien las alertas directas de la aplicacion de Shelly. Home Assistant como cerebro central esta genial, pero Shelly Cloud como canal directo de aviso sigue teniendo sentido. No son excluyentes. Si uno falla, el otro puede seguir haciendo su trabajo. Y si ademas hay sirenas locales en agua o humo, mejor todavia.
Tambien revisaria permisos y seguridad de la cuenta. Usa una contraseña robusta, activa las medidas de seguridad disponibles y no compartas claves API alegremente. Una alarma segunda vivienda que depende de una cuenta cloud hereda tambien los riesgos de esa cuenta. No hay que volverse paranoico, pero si dejar de hacer el cafre.
Y una ultima cosa: documenta lo basico para alguien de confianza. Que vecino, familiar o amigo puede entrar si hay aviso. Donde esta la llave. Donde esta la llave de paso de agua. Donde esta el cuadro electrico. La domotica avisa, pero alguien tiene que poder actuar. Si nadie puede entrar hasta dentro de tres dias, el aviso sirve de poco cuando el agua ya va camino del salon.
Conclusion: dejar de no saber
Montar una alarma segunda vivienda con Shelly y Home Assistant no va de gastarse miles de euros ni de construir un bunker domotico en la casa del pueblo. Va de algo bastante mas humano: cerrar la puerta en agosto y no pasar meses con esa duda tonta en la cabeza.
Con un sensor de puerta sabes si alguien entra. Con sensores de agua y humo sabes si la casa empieza a destruirse sola. Con luces o persianas automatizadas evitas que parezca abandonada. Con un dispositivo Shelly haciendo de gateway Bluetooth aprovechas mejor lo que ya has comprado. Y con Home Assistant puedes vigilar no solo la vivienda, sino tambien el propio sistema que debe avisarte.
Tiene peajes: Internet en la vivienda remota, router que se recupere solo y nube de Shelly si quieres evitar VPN y servidores adicionales. Pero si aceptas esos limites y montas varias capas de aviso, el resultado es muy razonable. No sabes menos. Sabes mas. Y en una casa vacia, eso ya es una barbaridad.







